Historia

El Club Olimpo nació el 15 de octubre de 1910 en una modesta casa de la calle Sarmiento, en Bahía Blanca. Un grupo de vecinos se reunió con una idea simple y ambiciosa a la vez: crear un club dedicado al deporte, con el fútbol como bandera. Por votación eligieron llamarlo Olimpo, inspirado en el monte sagrado de la mitología griega, y adoptaron los colores amarillo y negro propuestos por Jorge Avellanal, simpatizante de Peñarol de Montevideo. Desde esos primeros pasos, el aurinegro empezó a construir una identidad fuerte, popular y muy ligada al corazón bahiense.

Fútbol, orgullo del sur bonaerense

Aunque el club siempre fue polideportivo, el fútbol se transformó con el tiempo en su actividad principal. Olimpo es el máximo ganador de la historia de la Liga del Sur, con 28 campeonatos, en el torneo regional más antiguo e importante del país. Desde las primeras participaciones en los viejos Torneos Regionales y del Interior hasta su presencia en el Torneo Federal A, el aurinegro fue el gran embajador de Bahía Blanca en el fútbol argentino.

En el plano nacional, el club dejó huella con tres títulos en la Primera B Nacional en las temporadas 2001/02, 2006/07 y 2009/10, lo que lo coloca como uno de los grandes protagonistas históricos de la categoría. En 1984 logró su primer ascenso a la antigua Primera División al ganar el Torneo Regional y jugar el Torneo Nacional frente a los equipos más grandes del país. Más adelante, con el ascenso de 2002, empezó una etapa en la que llegó a disputar 15 temporadas en la máxima categoría, con campañas recordadas y triunfos resonantes ante River, Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo.

Su mejor actuación en la era reciente fue el cuarto puesto en el Torneo Clausura 2011, sosteniendo varias fechas la punta del campeonato y confirmando que un club del interior podía competir de igual a igual con los gigantes del fútbol argentino.

Un gigante del básquet en la ciudad del básquet

En Bahía Blanca, cuna de grandes talentos, Olimpo también escribió su nombre en la historia del básquet. Antes de la creación de la Liga Nacional, el aurinegro se coronó campeón argentino de clubes en 1974 y 1979, cuando ese certamen era el nivel más alto del país. Luego fue subcampeón de la Liga Nacional de Básquet en 1986, otro hito que lo colocó entre las grandes instituciones del país.

A nivel local domina el historial de la Asociación Bahiense de Básquetbol, con 18 títulos de Primera División que lo convierten en el equipo más laureado de esa competencia. Desde 1973 juega como local en el Estadio Norberto Tomás, con capacidad para alrededor de tres mil espectadores, un símbolo deportivo y social para varias generaciones.

Un club realmente polideportivo

Más allá del fútbol y el básquet, Olimpo fue desarrollando una vida deportiva muy variada. El patinaje artístico sobre ruedas tuvo un logro enorme cuando el equipo de precisión Roller fue campeón mundial en 2014. El vóley encontró en el aurinegro a uno de los grandes referentes de Bahía Blanca. También se practican natación, gimnasia artística, futsal, aikido, judo, ajedrez, iaidō, karate y otras disciplinas que amplían la base social y acercan a chicos y chicas del barrio y de toda la ciudad.

Rivalidades que marcan territorio

En el mapa afectivo de la ciudad, Olimpo tiene dos rivalidades que marcan época. El clásico histórico es frente a Liniers, el clásico del centro, que concentra décadas de enfrentamientos y cargadas. En los últimos tiempos también se consolidó el clásico bahiense contra Villa Mitre, duelo que trascendió lo local y se hizo conocido en todo el país por su clima, su historia y lo que representa para la ciudad.

Olimpo hoy

Tras vivir ciclos de ascensos, descensos y reestructuraciones del fútbol argentino, Olimpo compite actualmente en el Torneo Federal A, la tercera categoría para los clubes indirectamente afiliados a la AFA. Lo hace con la mochila cargada de historia: campeón nacional en el ascenso, protagonista de la Primera División, referencia en el básquet, club formador en múltiples disciplinas y símbolo deportivo de Bahía Blanca.

Más de un siglo después de aquella reunión de vecinos en 1910, el aurinegro sigue siendo lo mismo que buscaban sus fundadores: un club que se defiende en la cancha, crece en lo social y representa con orgullo a su ciudad cada vez que se abren las puertas del Carminatti o del Norberto Tomás.